Breaking bad, análisis del capítulo 1

Celia Soriano Gomis

Breaking bad comienza con un tono surrealista: las primeras imágenes son de un hombre que conduce una caravana por el desierto, y que solamente lleva puestos unos calzoncillos y una mascarilla de gas; dentro del vehículo hay otras personas que están inconscientes. El conductor acaba por estrellar el coche y graba un vídeo para su familia con una cámara digital. Después, saca una pistola con la que se queda apuntando directamente hacia el horizonte de la carretera (tras habérsela guardado antes en el único sitio donde podía, su ropa interior).

Walter White (Bryan Cranston). Fuente: blogs.amctv.com.



Pasamos a un flashback…

Más tarde descubriremos que el hombre misterioso es Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química que acaba de cumplir los cincuenta. Se trata del típico padre de familia estadounidense, responsable y sensato. Está casado con Skyler White (Anna Gunn), que está embarazada, y ambos tienen un hijo, Walter White Jr. (RJ Mitte), un joven con una parálisis cerebral que le obliga a usar muletas.

Walter White (Bryan Cranston) como entregado profesor dando clase a sus alumnos de quimica. Fuente: blogs.amctv.com.

Aunque tiene el amor de sus seres más cercanos, el tipo de vida a la que se ha acomodado nuestro protagonista parece hacerle quedar constantemente en un segundo plano para los demás, como ya he comentado en mi anterior post sobre esta serie, Introducción a la química… Breaking bad. Esta situación es más que evidente en la fiesta que se celebra en su casa, en la que, incluso con la pistola de su cuñado en la mano, Walter White sigue teniendo el aspecto de un ser inofensivo. Sujeta el arma con inseguridad, fuera de lugar entre tantos «tipos duros» que le sugieren que necesita «un poco más de acción».

También se muestra sumiso en su trabajo en el lavadero de coches, donde hace horas extras que no le pagan. Es allí donde sufre su primera crisis. Cuando va al médico, descubre que tiene cáncer de pulmón y que le quedan dos años de vida. Tal vez mientras se queda abstraído con la mancha de mostaza de la bata del médico es cuando tiene la revelación que le hace cambiar su forma de ver el mundo. A partir de ahí su comportamiento se ve alterado, lo cual es bastante comprensible. Si a mí me dijeran que me queda poco tiempo de vida, también dejaría de aparentar.

El profesor de química ya no se deja pisotear, y suelta la rabia acumulada durante años en arranques bastante cómicos. Ejemplo de ello está en su enfrentamiento con su jefe del lavadero de coches, cuando añade, como por casualidad, que no le gustan sus cejas (yo también lo pensé, son tipo Milhouse). Es un momentazo, divertidísimo, también por el “estilo” con el que Walter sale de la oficina, tirando los pocos objetos que encuentra. Ahora bien, en la narración de la historia no se comete el error de hacer una broma tras otra, y después de este momento más relajado, siguen escenas más reflexivas como la siguiente:

Walter White (Bryan Cranston) reflexionando sobre su cáncer terminal. Fuente blogs.amctv.com.

A lo largo del capítulo se sigue evidenciando la transformación de Walter White, en situaciones como la siguiente: unos jóvenes se burlan de su hijo porque, al usar muletas, necesita la ayuda de sus padres para comprar ropa; cuando ve esto, Walter se acerca a uno de los adolescentes y se enfrenta a él, cosa que jamás habría hecho su yo anterior.

Walter White (Bryan Cranston) enfrentándose a los jóvenes que se burlan de su hijo. Fuente: blogs.amctv.com.

Toda esta transformación finaliza cuando el profesor de química se une a Jesse Pinkman (actor), un ex-alumno metido a camello que se ha quedado sin «cocinero» para su taller de metanfetaminas. Es curioso ver cómo White intenta mejorar la técnica de Jesse con una actitud muy pedagógica. Los roles profesor-alumno se recuperan en esta asociación. El camello desconoce los motivos que se ocultan tras la nueva actitud de su antiguo profesor (sabe que necesita el dinero, pero no sabe por qué ahora de la igual la forma de conseguirlo). «Esto me hace sentir libre», es lo que responde White cuando Pinkman se lo pregunta.

No obstante, el negocio, que en un principio parecía redondo gracias a los amplios conocimientos del profesor de química, se complica. En el taller que tienen en la caravana en el desierto aparecen dos tipos que buscan vengarse de Jesse. Les amenazan con pistolas, pero Walter consigue dejarlos inconscientes con una reacción química que provoca un gas tóxico. En este punto, el flashback llega a su fin y nos volvemos a encontrar con el protagonista apuntando a la carretera. Se oye una sirena a lo lejos y él intenta pegarse un tiro antes de que lo arresten y sufrir la humillación (algo le queda del hombre sensato que era antes), pero la pistola no tiene balas. Un momento después, llega el vehículo que hacía sonar la sirena: un coche de bomberos que pasa de largo. Aquí termina el primer episodio.

Si queréis saber más sobre este capítulo, aquí tenéis la página oficial de la serie en el canal donde lo hacen en EE. UU., amc: http://www.amctv.com/shows/breaking-bad/episodes/season-1/pilot

… Y para leer los análisis de otros capítulos en esta página, visitad la categoría Breaking Bad.

Publicado el octubre 21, 2012 en Breaking Bad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me gusta mucho, en realidad me quede enganchada hasta el final, es como si estuviera viéndolo todo y se transmite muy bien el sentido de humor y la critica a la vez.
    Me encanta, seguir así.

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